todavía mas grande...

05 September 2006

Si, uno ya pensaba que no se podía ser mas grande, pero Pepu ha dejado demostrado con solo una frase que todavía es posible... Además la frase culmina de la mejor manera posible todo lo sucedido con el oro logrado en Japón. Frase para la historia:

y para acabar, escuchad una palabra que va a ser muy importante a partir de ahora, BA LON CES TO

lo dicho, el tío ma grande del momento.



y vamos a probar con lo de youtube... que mejor ocasión que ésta??!!


y como colofón, un gran artículo sobre pepu de quique peinado, habitual de acb.com y la revista gigantes:

Pepu Hernández, el hombre que gritó "BALONCESTO"
“Escuchad una palabra que va a ser muy importante a partir de ahora, BALONCESTO”. En la multitudinaria celebración en Madrid por el oro de Japón, Pepu Hernández emocionó a todos con una frase que resume su filosofía, su gran pasión. Quique Peinado nos presenta un poquito mejor al director de orquesta en el éxito de la Selección, al hombre que preparó, dirigió y ganó la final pese al fallecimiento de su padre y que un día más tarde gritó, ante 100.000 personas, “BA-LON-CES-TO”. Un hombre sencillo, con una vida ligada al CB Estudiantes y que en Japón ha conseguido hacer realidad un sueño de todo el país

"El arte no reproduce lo visible, sino que hace visible lo que no siempre lo es". Paul Klee, uno de los pintores más representativos de la Escuela de la Bauhaus, describió sin saberlo el Mundial de baloncesto de Japón cuando definió su idea del arte. Todos los que somos "los chicos del basket", los que de unos años a esta parte hemos sido una especie de realidad invisible para mucha gente, nos hemos sentido el centro de este país por unos días. Y Pepu Hernández, un señor que quiso hacer grande el patio de su colegio y acabó haciendo que un país gritara la palabra que más hondamente le he visto pronunciar nunca, "BALONCESTO", nos hizo visibles a todos. Nos hizo estar en todas las portadas y se colocó detrás de todo el tinglado que había dirigido para verlo y sonreír de medio lado.

El mayor de los triunfos de Pepu no es ser campeón del mundo como lo ha sido, con todos los obvios calificativos que habéis leído y oído estos días. Ni siquiera por la lección de honor y entereza que dio yendo a jugar la final con el corazón destrozado y el alma a miles de kilómetros de Saitama. Su triunfo es habernos hecho visibles a todos los que queremos a este deporte, y al BALONCESTO en sí mismo. Sé que eso le satisface por encima de todo.

"Cuando los jugadores no están educados en nada, al final no son ni jugadores", dice Pepu en "El basket según Pepu Hernández". En ese libro, el seleccionador habla mucho de basket, pero su filosofía de vida pesa tanto en su forma de entrenar que la entrevista versa en muchas páginas de lo divino y lo humano más que, como dicen los americanos, de X's y O's. Ese hacer que "la gente", como siempre llama a sus jugadores, camine por una vereda marcada por ellos mismos y no por el entrenador, ese "vive y deja vivir" que decía a Andrés Montes cuando lo entrevistaba en laSexta, esa excéntrica normalidad que hace de Pepu un tío tan extrañamente cotidiano, define a un técnico tan especial que dice que sus mayores influencias como entrenador de baloncesto son sus profesores del Ramiro (y uno que no le aprobaba nunca, el que más) y Juan de Dios Román.

Cuando Pepu gritó "BALONCESTO" en la Plaza de Castilla de Madrid anoche, no era algo espontáneo. Él lleva décadas gritándolo desde el parqué desastroso del Magariños, desde el frío cortante de La Nevera, desde el duro asfalto de las canchas del Internado. Desde que con 15 años aceptara la propuesta de Peio Cambronero de entrenar a un equipo de minibasket del Estudiantes. Desde que decidió que su vida era entrenar, pero por encima de todo era educar, transmitir unos valores, hacer de algo más que de pintor de X's y O's en una pizarra. Eso le satisfacía jugando una final de la ACB o hablando con un chaval de cantera sobre cualquier cosa, pero no era algo tan grande, tan "visible", como ser campeón del Mundo de baloncesto.

Y en el momento en que todo el mundo lo miraba, por la tele o desde las calles abarrotadas de Madrid, no gritó por su padre, no gesticuló de más para ser el protagonista de nada, no se reivindicó como lo que es, el mejor entrenador de este país, ante los que durante muchos años le han llamado "perdedor" y han criticado su "falta de ambición". Gritó "BALONCESTO", sonrió de medio lado y se colocó con los brazos cruzados a ver todo el tinglado que había organizado. Porque todo este lío de portadas, televisiones y borrachera de protagonismo para nosotros, los "invisibles", no va de ser el mejor del Mundo. Va de poder gritarle a ese mundo la palabra "BALONCESTO".


Quique Peinado

Quique Peinado es redactor de la revista "Gigantes del Basket" y ha sido redactor jefe de la cobertura del Mundial de baloncesto en laSexta. Además, es el autor del libro "El basket según Pepu Hernández", que se puede comprar a través de www.feb.es y www.zona131.com, y en la tienda del MMT Estudiantes en el Polideportivo Magariños (C/ Serrano, 127).

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